Mitos de La tóxina Botulínica

kibostudios 14 febrero 2018

En este punto vamos a tomar  los diez mitos y verdades sobre el tratamiento más utilizado en medicina estética por el doctor Pedro Rovere de la Universidad de Buenos Aires

 

  1. La toxina botulínica se aplica siempre en las mismas zonas. Conviene realizar un buen plan de tratamiento para realizar la aplicación en las zonas específicas para cada paciente tras una análisis del rostro en la misma sesión. Es conveniente volver a citar al paciente para para una revisión del resultado y, de ser necesario, completar la dosis agregando algunas unidades en las áreas que necesiten más. Esto se debe hacer en una o dos semanas máximo. Para volver a aplicar toxina se aconseja esperar al menos cuatro meses.
  2. Existe la alergia a la toxina botulínica. No se demostró que la toxina botulínica produzca reacciones alérgicas. Es perfectamente tolerada y actúa bloqueando en cierta medida la contracción de los músculos responsables de las arrugas de expresión.
  3. El efecto se observa en el momento. La toxina comienza a actuar lentamente, su efecto comienza a verse entre los días tres y cinco tras la aplicación y llega a su máxima potencia entre los días siete y diez. Con las sucesivas aplicaciones, las arrugas de expresión se atenuarán cada vez más.
  4. El rostro siempre queda con un aspecto “congelado” o sin expresión. La toxina, aplicada por las manos de un profesional experto y en dosis adecuadas, consigue relajar la mirada y disminuir las arrugas de la frente y brinda un efecto muy natural.
  5. Si todavía no se tienen arrugas, no es necesario comenzar a aplicarse toxina botulínica. Se aconseja comenzar a aplicarla en dosis menores apenas comienzan a aparecer las líneas finas, para prevenir que la contracción muscular empiece a producir las arrugas. Es un tratamiento excelente como preventivo de las arrugas estáticas.
  6. Cuando se va la toxina, las arrugas se van a ver peor. Su efecto dura de cuatro a seis meses y luego las arrugas vuelven a aparecer, pero, muchas veces, con menor fuerza y especialmente en la zona del entrecejo. Como los músculos responsables de formar las arrugas se contraen con menor fuerza al momento de aplicarse la toxina, las arrugas mejoran con sucesivas aplicaciones.
  7. La toxina solo sirve para tratar las arrugas del tercio superior del rostro. También se puede tratar la zona inferior del rostro. Aplicándola en puntos estratégicos, se logra relajar la tensión del cuello, redefinir el contorno mandibular y mejorar las comisuras de la boca responsables del aspecto de sonrisa triste.
  8. Es un tratamiento sólo para mujeres. También los hombres consultan cada día más para mejorar sus arrugas. Los puntos de aplicación son otros y el resultado estético buscado es diferente. En un varón se busca un ceño menos fruncido, atenuando solo en parte las patas de gallo y relajando la frente pero con buena movilidad de las cejas. Las cejas del hombre deben quedar horizontales y no elevarse tanto como en las mujeres.
  9. El tratamiento es doloroso. La toxina se aplica en puntos específicos de algunos músculos y, en muchos casos, en capas profundas de la piel, utilizando agujas ultrafinas para minimizar las molestias. No quedan marcas en la piel y la persona puede continuar con sus ocupaciones cotidianas luego de la aplicación, que dura unos minutos.
  10. Es indistinto aplicarse toxina botulínica o rellenos de ácido hialurónico. La toxina se diluye en solución fisiológica y está indicada para atenuar las arrugas de expresión, aplicándose en puntos específicos en forma superficial o llegando a las fibras musculares. El ácido hialurónico es un gel más denso y puede ser aplicado en labios para embellecerlos, así como en la zona de ojeras, frente, pómulos, mejillas y otras áreas con el fin de reponer los volúmenes perdidos con el paso del tiempo.